La virgen santísima, este es uno de los que se ha resistido
años y años y años y años, pero ni siquiera puedo echarme la culpa, porque hay
veces que los cabrones de los escritores escriben para complicarnos la vida, y
este es uno de esos casos. No me extraña que no pudiese con él en su momento, y
que se necesite tanta fuerza de voluntad para con él...
Pero a fin de cuentas, es música, y cuando comprendes eso,
el libro suena de otra manera. No se lo recomendaría a mi peor enemigo, pero
del cabrito de Kerouac siempre se aprenden cosas, sobre todo si sabes cómo
hacerlo. Y si además tienes una cuenta pendiente, mejor que mejor. Así que ya
está, cuando tenía que estar. Sinceramente, me alegro, rediós...
PD: por ahí dicen que la portada original es esta, y supongo
que así será, porque el mío, heredado, siempre ha sido rojo sangre.


Por cuanto lo venderías?
ResponderEliminar¿Después de lo que me ha costado leerlo? No, amigo mío, I’m sorry... Herencia familiar, y no me deshago tan fácilmente de las cáscaras vacías, y menos de la beat... Deberes sagrados, of course.
ResponderEliminarEso sí: te insto a que no pagues por él ninguna fortuna, porque a) no la vale y b) sé de buena tinta (me lo dijo el editor en persona) que muy pronto va a reeditarse en este país nuestro (o al menos, en esta lengua nuestra), así que atento a ediciones escalera, y hasta aquí puedo leer...