Mira por dónde que el Pako me lo había enseñado y me había
dicho además que le había sido fácil encontrarlo, de casualidad en una librería
de restos de Tánger, como no podía ser de otra manera... y mira por dónde que
quise apostar fuerte en contra de muchas posibilidades, y mira por dónde,
acerté. Y no lo tenía pensado porque lectura me había llevado ya a la que es una
de las ciudades mágicas, pero quiénes somos nosotros a fin de cuentas para
resistirnos a lo más evidente...
Y una vez más, “El Libro de Jack” aclara equívocos, conecta datos
dispersos, ofrece nuevas perspectivas, e insiste una y dos y tres veces en que ni
es oro todo lo que reluce ni que se puede esperar todo lo que se espera... pero
a estas alturas está bien saber quién es quién y por qué es quien es (o era),
descubriendo que Jack nos sigue pareciendo pesado pero que su música literaria
es un tanto cautivadora, y además con leyendas de Duluoz acerca de lo que hay
que leer y lo que no. Gifford sabe lo que dice, Lee también, y la música beat
sigue sonando más allá de todo el resto...

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